Para quienes minaron o recibieron Bitcoin en los primeros años, mover los fondos a monederos más modernos puede ser una forma de reducir riesgos a largo plazo.
Un monedero de Bitcoin inactivo desde hace más de trece años volvió a la vida el pasado 19 de enero al transferir la totalidad de sus 909,38 Bitcoin a una dirección de nueva creación. A precios actuales, el movimiento está valorado en torno a 78 millones de euros, según datos on-chain.
El monedero se remonta a la denominada era Satoshi, los primeros años de vida de Bitcoin. De acuerdo con Arkham Intelligence, recibió sus primeros fondos en 2013, cuando el precio de Bitcoin cotizaba por debajo de los 7 dólares, lo que implica una revalorización cercana a 14.000 veces respecto al valor original.
Sin señales inmediatas de venta
Un detalle relevante es que los fondos no se enviaron a ningún exchange, lo que reduce la probabilidad de una venta inmediata en el mercado. Analistas del sector interpretan el movimiento como una posible reorganización interna de carteras, más que como el preludio de una liquidación.
This Satoshi‑era Bitcoin whale has just woken up after well over a decade of dormancy. The entire 909.38 BTC was transferred into a new wallet, likely being set up for off‑chain settlements and synthetic exposure sells.
When this whale first received the BTC, the price was… pic.twitter.com/9civLKtRNX
— Jacob King (@JacobKinge) January 20, 2026
El experto en criptoactivos Jacob King apunta a que la nueva dirección podría utilizarse para liquidaciones fuera de mercado o incluso para operaciones de exposición sintética, sin necesidad de vender directamente los Bitcoin.
Los monederos inactivos vuelven a moverse
Este caso se suma a una tendencia más amplia detectada en los últimos meses. Los datos on-chain muestran que, solo en 2025, monederos inactivos durante más de cinco años movieron Bitcoin por valor de más de 46.000 millones de euros.
Una parte significativa de esos fondos acabó vendiéndose, ya fuera a través de plataformas de intercambio o mediante transacciones privadas, lo que explica por qué los operadores siguen de cerca este tipo de movimientos ante el riesgo de nueva oferta en el mercado.
No obstante, la reactivación de monederos antiguos no siempre desemboca en ventas. Muchos de los primeros inversores siguen manteniendo sus posiciones pese a las fuertes plusvalías acumuladas.
Estrategias antiguas, movimientos discretos
King señala que este patrón puede responder a una estrategia habitual entre los primeros usuarios de Bitcoin. En los primeros años, muchos dividieron grandes cantidades en cientos de monederos distintos, permitiendo que cada uno permaneciera inactivo de forma independiente.
Este enfoque dificulta vincular los movimientos a un único propietario y permite trasladar fondos sin generar demasiada atención en el mercado, explica el analista.
La seguridad, un factor clave
Más allá del timing de mercado, la seguridad podría ser una de las principales razones detrás de estos traslados. Muchos monederos antiguos utilizan UTXO cuyos claves públicas ya han sido expuestas, lo que aumenta ciertos riesgos técnicos.
Además, algunos investigadores advierten sobre posibles amenazas futuras derivadas de la computación cuántica sobre el sistema actual de firmas criptográficas de Bitcoin. Aunque la mayoría de expertos considera que estos riesgos aún están lejos de materializarse, el debate sobre futuras actualizaciones del protocolo va ganando peso.
Para quienes minaron o recibieron Bitcoin en los primeros años, mover los fondos a monederos más modernos puede ser una forma de reducir riesgos a largo plazo.
Mientras tanto, el interés de los grandes tenedores no decae. Según datos de CryptoQuant, los monederos que almacenan entre 100 y 1.000 Bitcoin han incrementado sus posiciones en torno a un 33 % en los últimos dos años, una señal de que la acumulación sigue viva pese a la actividad de los monederos históricos.
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